La filosofía de Marx parte del elemento material (social) como constitución de la realidad, y denuncia ésta como inacabada. Seguimos en la Prehistoria de la humanidad y nuestra tarea es saltar a la historia. Para ello es necesario el derrocamiento del Orden material (social exitente), es decir, la filosofía de Marx será un pensamiento para transformar el mundo.

Marx inicia su filosofía con una crítica del idealismo y al materialismo, para lo cual se fundamenta en la concepción que tiene del hombre. Para Marx no existe una esencia en general: el hombre se hace a sí mismo a través de la historia, en la sociedad y transformando la naturaleza. Así pues, el hombre es un ser activo, práctico, siendo el trabajo su actividad principal. Hay que superar la concepción del hombre como ser "teórico", concepto que hasta entonces se había mantenido en la filosofía. El trabajo pone en relación al hombre con la naturaleza y con los demás hombres, construyendo así, la sociedad, de tal manera que la esencia humana es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales. Resulta pues, que no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino a la inversa, su ser social es el que determina su conciencia,

Marx denomina producción al trabajo del hombre, siendo el sistema de producción la base de la organización social. Teniendo en cuenta ésto, es decir, que la base de toda sociedad es la producción que se constituye en la misma (mateialismo histórico), todo lo demás se explica a partir de los sistemas de producción. La producción es la actividad por la que los hombres crean bienes para satisfacer sus necesidades; y está compuesta por dos elementos inseparables:

Por otro lado, mediante determinadas relaciones de producción se ha ido configurando socialmente en su proceso histórico, la humanidad. Además la evolución histórica es dialéctica, es decir, está regida por una lógica que determina en ella causas y efectos y la hacen cognosciblemente científica. De tal forma que en el sistema de producción hay encerrada una escisión que constituye el motor del proceso histórico social. Esta contradicción se concreta en una doble vertiente:

Cuando las contradicciones de un sistema de producción se agudizan y existen demasiadas tensiones, se da lugar a una revolución social, mediante la cual se destruye un determinado modo de producción. Este proceso revolucionario se objetiva como un proceso de lucha de clases, pues el cambio de un sistema de producción a otro es inevitable hasta que el hombre alcance su realización y libertad, lo cual sucederá en una sociadad comunista.

Según lo anteriormente dicho, el trabajo pone en relación al hombre con la naturaleza. Luego es en él donde el hombre debería realizarse, Sin embargo, en la sociedad capitalista, donde el trabajador es un asalariado, ocurre todo lo contrario: se produce una alienación. Marx diferencia varios tipos de alienación, pero otorga una mayor importancia a trabajo enajendo, en el cual, el producto, al convertirse en capital de otros aparece ante el trabajador como un ser extraño, que él no posee ni domina, y por tanto el sujeto se cosifica, se convierte en mecancía. Con respecto a su propia actividad, el trabajo aliena el trabajador, y la naturaleza aparece como algo ajeno al trabajador, como propiedad de otro, y junto con ella, se corta toda relación con la humanidad, porque cada uno trabaja para sí mismo. De esta alienación fundamental se generan otras formas alienadas: la religión y la filosofía.

La crítica de la condición alienada conduce a una crítica de la conciencia ideológica, en cuanto que la ideología entendida como el sistema de concepciones o ideas políticas, jurídicas, morales estéticas, religiosas y filosóficas que forman parte de la superestructura social y que constituyen el sistema de representaciones y comportamientos sociales, trata de ocultar la alienación del hombre. Por otro lado, la ideología tiene un sentido negativo: una cosa es lo que se es y otra lo que se piensa, es decir, los contenidos ideológicos no tienen sustantividad propia.

Marx no elaboró ninguna filosofía moral, pero sin embargo manifestó un alto grado de sensibilidad moral en su crítica al capitalismo como estructura económica-social explotadora alienate e injusta con la mayoría, particularmente con los débiles. Por otro lado se puede decir que manifestó su amor por el hombre, la justicia y la libertad. Marx quería mejorar la sociedad y las mejoras significaban más libertad, más igualda, más justicia, etc., es decir, la autorrealización del hombre a través del trabajo en una sociedad justa e igualitaria.